En la fila del consultorio:

Ginaba Resir es madre de los mellizos Fritzson y Fritzna Blanc,  trabaja en agricultura y desde abril de 2013 que va al Centro de Salud Klinik Saint Spirit para que sus niños sean atendidos por el Programa de Desnutrición implementado por Leche Para HaitíA primera vista, ambos se encuentran con notables síntomas de desnutrición. Están sumamente decaídos y no dejan los brazos de su madre.

Ginaba es tímida, al principio le cuesta aceptar hablar con nosotros pero poco a poco se va soltando. Nos cuenta que ambos niños ya pasaron los 7 kilos gracias a la “mantequilla de maní” (así le llaman al RUFT), que se les entrega para el consumo diario.

“¿Cuántas veces les da mantequilla de maní?”

“Cada día.”

“Cada día. ¿Y están subiendo de peso?”

“Sí. Yo los peso cada día en el centro. Antes ellos pesaban como 6 kilos pero hoy son como 7 kilos.”

“¿Y además de la mantequilla de maní, qué les da Ud. a los niños para comer?”

“Cuando tengo (dinero), cocino arroz. Pero cuando no tengo, se quedan con hambre.”

 “¿Cuántas veces en una semana les da comida generalmente?”

“Cinco días, pero si no tengo les quedan así (con hambre). Cuando tengo, les doy. Cuando me dan mantequilla de maní, les doy mantequilla de maní.”

“Cuándo tiene mantequilla de maní, les da y cuando no tienes, usted no…”

“No.”

Ginaba nos refleja el principal problema con el que nos enfrentamos en Haití. Las madres hacen todo lo que está en sus manos para mejorar la situación de sus hijos, sin embargo, es difícil que tengan una rutina nutricional. Las mujeres son las principales proveedoras del hogar, además son ellas las que se encargan del cuidado de este y de sus integrantes. Son ellas el pilar de la sociedad haitiana.

Las estadísticas son escazas y la cantidad de gente que necesita ayuda es alta. Los niños presentan mejoras visibles al poco tiempo que ingresan al programa nutricional, sin embargo, para ello es importante que exista continuidad. El RUFT funciona como un suplemento alimenticio y para que su resultado sea óptimo, es necesario que haya apoyo de otros alimentos, sin embargo estos son caros para la mayoría de la población. Los principales productos que utilizan en Haití para realizar sus comidas son arroz y porotos.

Ginaba es un ejemplo de las madres haitianas, mujeres sumamente esforzadas, con carácter y que hacen malabares para cumplir con todas sus obligaciones, pero que cuando entran en confianza se muestran alegres y te reciben siempre con una sonrisa en la cara.